GiGi es una búho cornudo. Llegó al refugio Wild at Heart Rescue en Mississippi después de haber sufrido un trauma en su cabeza (probablemente causado por un auto). El golpe le generó una contusión masiva, su cuerpo estaba lleno de parásitos y como si fuera poco, tenía una condición (similar a la neumonía de los humanos) llamada aspergilosis. Como estaba tan enferma, durante su tratamiento en el refugio perdió medio kilogramo de su peso, lo cual es mucho si se tiene cuenta que los búhos cornudos pesan solo de 1 a 2 kilogramos.
Pero aunque GiGi estaba muy mal, encontró a la persona más indicada para salir adelante: a Douglas “Doug” Pojeky.
GiGi empezó a confiar ciegamente en el encantador de aves y gracias a él, se empezó a recuperar.
Después, algo increíble sucedió.
Doug tuvo que viajar y dejó a GiGi sola por unos días. Cuando regresó, la examinó y ella empezó a mover su cabeza y mover su cuerpo sobre él. Estaba emocionada.

Lentamente, GiGi se movió hacia su pecho.
Recostó la cabeza en su hombro y extendió sus alas para darle un abrazo a su rescatista.

La expresión en su rostro era única y evidenciaba lo feliz que se sentía por estar una vez más con él.
Y para el encantador de aves, este momento fue realmente importante. Él cuenta que cuando vivía con sus padres, había un búho como GiGi que descansaba en el granero de la familia. El padre de Doug solía ver el ave, aunque nadie más lo hacía. Sin embargo, el día que el padre de Doug falleció, ese búho apareció (toda la familia lo vio) y luego desapareció entre el bosque.
“Por alguna razón, cuando esa ave estaba abrazándome, en lo único que podía pensar era en mi padre”.
-Doug Pojeky-

Cuando GiGi se recupera totalmente, será liberada. Será una triste despedida. Pero mientras tanto, Doug podrá seguir disfrutando de sus abrazos.
Fuente: http://www.upsocl.com/



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