Son maestros del ilusionismo, artífices de los engaños más retorcidos y de los disfraces más extravagantes.
Se trata de cinco animales que pueden desaparecer ante sus ojos o contorsionarse para adoptar formas seductoras que escondan trampas mortales.
Estos son muy ingeniosos a la hora de defenderse de sus agresores o de convertirse en consumados depredadores.
Conozca a los reyes de la trampa en el mundo animal.
La ardilla californiana
A este pequeño roedor se le ve con frecuencia en praderas y bosques de California, Nevada y Oregón, en los Estados Unidos, pero debido a lo abierto de su hábitat natural, son altamente vulnerables a depredadores, entre ellos la culebra de cascabel que utiliza su olfato para cazar. Entonces, la ardilla se frota en pedazos de piel que la serpiente ha mudado para mezclar sus olores y confundir a su enemigo.
La cebra
Este animal utiliza las rayas en su pelaje como una suerte de ‘camuflaje movible’ para mantenerse a salvo de sus adversarios. Cuando se mueven en manadas, sus rayas crean una ilusión llamada ‘movimiento enceguecedor’, es decir que cuando los depredadores ven el pelaje de la cebra en movimiento, creen que se dirigen hacia la izquierda, cuando en realidad se están moviendo hacia la derecha. Es una ilusión óptica que genera el llamado ‘efecto de la rueda de carreta’ o efecto estroboscópico.
El calamar
Para no ser devorado, el calamar no tiene un duro caparazón para esconderse sino que utiliza un abrigo de invisibilidad que le permite confundirse con su entorno. Logra este efecto gracias a unos minúsculos órganos de pigmentación llamados cromatóforos, que se encuentran en la capa más externa de su piel. Gracias al efecto generado por millones de estos cromatóforos trabajando sincronizadamente, el calamar desarrolla patrones de colores específicos capaces de mimetizarse con el ambiente que le rodea.
Leonas que parecen leones
En el delta Okavango, en Botsuana, hay un grupo de leonas cuyas frondosas melenas y masculino rugir puede engañar a algunos y confundirlas con fieros leones. Una de estas grandes felinas se llama ‘Mmamoriri’ que, para todos los fines y propósitos, luce y suena como un macho, aunque definitivamente es una hembra. Se cree que ‘Mmamoriri’ y otras cuatro leonas sufren una mutación genética que desequilibra sus hormonas, dándoles una apariencia masculina.
La mantis orquídea
En la selva de Malasia los depredadores invertebrados persiguen un gran banquete de insectos alados y aunque estos han evolucionado para hacerse más veloces, más ágiles y así evitar ser atrapados se dejan tentar por la mantis orquídea que se contorsiona hasta adoptar la forma y el color de la flor que imita y atrae a sus presas desde muy lejos con su polen y su néctar. Una vez que el insecto visita la enceguecedora e implacable trampa de la mantis no hay escapatoria posible de esta maestra de las artes marciales.
Fuente: http://lahora.com.ec/
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